Odontología
Limpieza dental y destartraje: por qué no son lo mismo
Dos nombres que se usan como sinónimos y que describen cosas distintas.
Odontología
Un blanqueamiento dental en clínica es una sesión en la que se aplica un gel blanqueador sobre el diente, activado con lámpara, después de proteger la encía. Aclara el color natural del diente. No cambia el color de tapaduras, coronas ni fundas, y por eso el resultado se conversa antes: si usted tiene restauraciones en los dientes de adelante, esas van a mantener su color.
Antes de la sesión se hace una evaluación y, en la mayoría de los casos, una limpieza. No es un requisito arbitrario: el gel tiene que actuar sobre la superficie del diente, no sobre el sarro y la pigmentación acumulada encima. Blanquear sin limpiar primero da un resultado disparejo.
En la evaluación se revisan tres cosas.
Después viene la limpieza (destartraje), que retira sarro y pigmentación externa. Muchas personas notan un cambio de tono ya con esa sola etapa, porque parte de lo que se veía amarillo era pigmentación superficial, no el color del diente.
La sesión se hace en el sillón, con la boca mantenida abierta con un separador y la encía protegida con una barrera que se coloca antes del gel. Esa protección es la parte más importante del procedimiento y toma su tiempo.
Luego se aplica el gel y se activa con lámpara por períodos, en varias tandas dentro de la misma sesión. Entre una y otra se retira el gel y se vuelve a aplicar.
¿Qué se siente? En general, nada durante buena parte de la sesión. Hacia el final es frecuente sentir «puntadas» breves en algún diente: una sensación aguda que dura un instante y pasa. Es esperable y no significa que algo esté saliendo mal. Si se hace intensa, se avisa y se ajusta el tiempo de aplicación.
Es normal que en las primeras 24 a 48 horas los dientes queden sensibles, sobre todo al frío. Esa sensibilidad cede sola. Si le ocurre, evite el frío extremo esos días y siga las indicaciones que le entreguen en la clínica.
También es normal que el tono se vea muy claro apenas termina la sesión y que después baje un poco. El diente se deshidrata durante el procedimiento y se rehidrata en los días siguientes: el color real es el que se ve pasados unos días, no el del mismo día.
En esos primeros días conviene cuidar lo que consume, porque el diente está más receptivo a pigmentarse. En la práctica: café, té, vino tinto, bebidas de color oscuro, salsas rojas, remolacha. Y no fumar, que es el factor que más rápido revierte el resultado.
Depende casi por completo de sus hábitos. Alguien que toma varios cafés al día y fuma va a ver el tono volver mucho antes que alguien que no. Por eso no damos un número fijo: sería inventarle una cifra.
Lo que sí se puede decir es que el resultado se mantiene mejor con controles y limpiezas periódicas, porque buena parte de lo que oscurece el diente con el tiempo es pigmentación externa que la limpieza retira.
El blanqueamiento no es para todos los casos. Se posterga o se descarta cuando hay caries sin tratar, enfermedad de las encías, o cuando el cambio de color del diente tiene otro origen que un blanqueador no va a resolver. También hay situaciones —como el embarazo— en que se prefiere esperar.
Esto no se puede definir por WhatsApp ni leyendo un artículo. Se define mirándole los dientes.
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Aviso. Este contenido es informativo y de carácter general. No reemplaza una evaluación profesional ni constituye una indicación para su caso particular.
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